martes, 13 de noviembre de 2007

Entre abogados anda el juego

Crítica de Michael Clayton.

Uno termina sin saber muy bien cuál es realmente la profesión de Michael Clyton, pero con cierto regusto a La tapadera. Así marcha la nueva película de George Clooney. El cuarentón de moda se mete en la piel de un abogado relegado a basurero de su buffet, al que su afán por hacer las cosas bien acaba por implicarle en una trama de corrupción a niveles estratosféricos. La película cuenta la historia de Clooney/Clayton y poco más. Pero lo poco que hace lo hace con solvencia. La historia parte de unas escenas iniciales agónicas que invitan a un viaje a través del flash back para situar al espectador. Una realización pulcra que no se pierde en persecuciones al estilo Bourne, aunque haya alguna explosión.

El personaje, aunque buen padre, no deja de ser un egoísta. Esquiva las complicaciones personales y laborales y hace de ello su trabajo. Sin embargo, irá evolucionando a lo largo del metraje hacia cotas más altas de humanidad, hasta llegar a implicarse en un sucio asusto por el que se ve salpicado. Ya saben, la eterna dicotomía del bien y el mal hace acto de aparición. ¿Qué haría en esta situación? Aunque, lo cierto es que en Michael Clayton los malos resultan poco convincentes, ya que la malignidad la pone una empresa de fertilizantes agrícolas a quien le presta su rostro la peculiar Tilda Swinton (el ángel-demonio de Constantine), que no pasa de ser una solterona, amargada y demasiado obsesionada con su trabajo.

Una historia de abogados, pero sin juicios. Aunque con letrados como protagonistas y desvalidos testigos como secundarios. El argumento no es otro que los tejemanejes de los grandes bufetes. Capaces de hacer cualquier cosa para salvar el pellejo sin importarles los daños colaterales. Pero, como en todos sitios, siempre hay alguien a quien le queda un mínimo de conciencia y ése es el leit motiv de la historia de Michael Clayton, que se aprovecha de lo bien que le sienta a Clooney la gabardina para llevar al público a los cines. Quien acceda a caer en la trampa no sólo saldrá con la sensaciónde haber pasado un buen rato, sino que se llevará la gran sorpresa de haber disfrutado de las interpretaciones de los veterano Tom Wilkinson y Sydney Pollack. (M.J. Arias)


No hay comentarios: