jueves, 6 de agosto de 2009

Con la casa y el 'boy scout' a cuestas

Crítica de Up.

Como (casi) todo lo que hace Pixar, Up resulta una película redonda, fresca, tierna, divertida e ingeniosa combinando a la perfección la comedia y el sentimentalismo para hacer que niños y adultos disfruten con cine del bueno para todos los públicos. No se podía esperar menos viendo quién se encuentra tras el proyecto. Por un lado, Pete Docter, responsable de las dos primeras entregas de Toy Story, Monstruos S.A. y la genial WALL-E. Y, ayudándole tanto en la dirección como en la escritura del guión, otro genio de la fábrica Pixar, Bob Peterson, cuyo talento ya quedó demostrado en películas como Ratatouille y Buscando a Nemo.

Docter y Peterson son los responsables, pero no los protagonistas. Esos son otros. Personajes creados por ordenador en tres y dos dimensiones (la película puede verse en ambos formatos), que harán las delicias de un público ávido de buenas, cotidianas y sencillas historias. Carl Fredricksen es un anciano sin familia que tras la muerte de su querida esposa Ellie sobrevive en la ciudad rodeado de construcciones megalíticas en ciernes y el asedio de un constructor que quiere hacerse con su casa para derruirla y construir en el terreno un bonito y enorme edificio de apartamentos u oficinas. Pero el viejo Carl resiste y, cuando quieren obligarle a ingresar en una residencia, huye haciendo volar su casa con un buen puñado de globos. Su destino: las cataratas Paraíso. Un lugar de ensueño al que su mujer siempre quiso ir en vida y al que nunca llegó. Con la casa a cuestas y un pequeño polizón en su porche (el intrépido aventurero Russell), Carl vivirá toda una serie de aventuras y desventuras que convierten a Up en la película del verano.

Gracias a unos personajes estereotipados y fácilmente reconocibles (abuelo cascarrabias y niño cargante), Up alcanza un tono difícil de lograr para la mayoría de las películas. Combina el humor y la tristeza con una maestría increíble. La nueva aventura de Pixar es una película sobre la amistad, las prioridades, la soledad y el cariño. La diversión es la primera meta de la película, pero también despertar cierta ternura en el espectador, quien, probablemente, no podrá evitar soltar alguna que otra lagrimilla o, al menos, la dejará asomar. Una buena historia. Un buen guión. Buenos personajes. Buenos diálogos. En definitiva, una buena película.

Pero aún hay más, porque Up contiene dos historias. La principal es la que se centra en la relación que traban Carl y el pequeño Russell, pero antes de ésa hay otra. Al más puro estilo WALL-E, casi sin palabras. Unos cinco minutos de dibujos en los que se muestra la historia de amor entre el protagonista y su esposa. Desde que se conocen siendo apenas unos niños hasta el fallecimiento de ella. Una vida entera juntos resumida en sólo cinco minutos. ¡Pero qué cinco minutos! Y luego están los guiños a los más adultos, aquellos que llevan ya mucho cine a sus espaldas. ¿No recuerda Carl a Spencer Tracy? ¿Y el malvado Charles Muntz a Kirk Douglas? (M. J. Arias).





1 comentario:

madridgps dijo...

Ante los cinco minutos en los que se condensa la vida en común de Carl y Ellie sólo puedo decir una cosa: ¡¡¡¡Ardilla!!!!