sábado, 27 de septiembre de 2008

Hasta la vista, Paul

Paul NewmanMirada cálida y profunda, sonrisa pícara, socarrón, aficionado a la velocidad y profundamente generoso. Así era Paul Newman. Este sábado, a los 83 años de edad, el considerado poseedor de los ojos más bonitos de Hollywood falleció víctima de un cáncer de pulmón que prolongó sus días de agonía durante semanas. Murió como él quería, en casa, rodeado de su familia y su mujer, Joanne Woodward, a la que ha permanecido unido durante medio siglo. Con él muere el último grande del cine. Pero su mito continuará tan vivo como siempre.

Dos hombres y un destinoHijo de inmigrantes europeos, este muchacho de Ohio había nacido (26 de enero de 1925) para encandilar a la cámara, aunque lo supo tarde. Tras estudiar Ciencias Económicas y pensar que su futuro estaba en hacerse cargo de la tienda de artículos deportivos que regentaban sus padres, el joven Paul descubrió que llevaba un actor dentro. El famoso Actors Studio fue su escuela. Dio sus primeros pasos en el teatro y no fue hasta 1954, en El cáliz de plata, cuando el mundo del cine le abrió sus puertas de par en par.

La gata sobre el tejado de zincConstante y con una gran capacidad para la interpretación, poco a poco se fue haciendo un hueco en un mundo cinematográfico en el que compartió protagonismo con otros grandes del celuloide ya fallecidos como James Dean, Marlon Brando y Steve McQueen. Hizo del personaje torturado y rebelde el papel de su vida. Alcohólico con muletas en La gata sobre el tejado de zinc. Comedor de huevos compulsivo en La leyenda del indomable. Timador empedernido en El golpe. Jugador de billar en El buscavidas...

Pero no sólo hizo de inadaptado, también fue capaz de meterse en la piel de héroes inusuales como el arquitecto de El coloso en llamas o el mesías de Éxodo. Hizo de todo y casi todo lo hizo bien. De ahí que su carrera sea una de las más sólidas que se recuerdan. Estuvo nominado a los Oscar en nueve ocasiones, aunque sólo ganó en una. Fue en 1986 por su papel en El color del dinero. Un año antes, la Academia -quizás arrepentida por haberlo ignorado durante décadas- le había hecho entrega de una estatuilla honorífica por toda una vida. Pero aún le quedaban algunos papeles memorables que grabar en la retina del espectador.

Camino a la perdiciónEn 1995 anunció su retirada para dedicarse a su pasión, las carreras de coches. Pero aún se dejó ver en varios trabajos, como el de mafioso en Camino a la perdición o poniendo la voz a uno de los protagonistas de la película de dibujos Cars. Paul Newman ha sido un gran actor que deja un legado de más de sesenta películas y alguna que otra tras la cámara. Pero su herencia no será sólo poder seguir contemplando esa cálida mirada en la pantalla, sino su inmensa generosidad. Campamentos para niños enfermos y una marca de aliños y comida (Newman's Own) cuya recaudación va a parar a obras de caridad. En 2007 confirmó su retirada definitiva. Dijo que era porque cada vez le costaba más memorizar los papeles. Tenía 82 años y la discreción siempre fue su ley de vida. Poco después, se supo que padecía un cáncer. Ayer nos dejó. Descanse en paz. (M. J. Arias)


Paul Newman y Joanne Woodward

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